domingo, 6 de octubre de 2013

LA GUERRA DEL PACIFICO

LA GUERRA DEL PACÍFICO (1879 – 1884)
Fuente Tradicional
Fuente Material
Fuente Documental
Nombre de la fuente cultural investigada
Sentimiento nacionalista en defensa de la patria.
La toma de Lima, destrucción de los locales instituciones públicas y robo de patrimonio cultural
Cartas de Miguel Grau a la viuda de Arturo Pratt
Ingrese la data histórica de la fuente investigada. (Debe estar en concordancia con el espacio temporal indicado en el nombre del periodo)
Durante la guerra del pacifico creció el patriotismo y el deber de defender a la patria. Es por ello que ante el dominio de los chilenos en el mar, la defensa del país se dio en el ejército.
Una vez vencidas las líneas nacionalistas se procedió al reclutamiento de civiles para la defensa de Lima.
De esta forma el pueblo participo con su patriotismo en la guerra del pacifico.
El 10 de marzo de 1881, la tropa chilena empezó a ocupar los recintos culturales, como el Colegio San Carlos, la Escuela de Minas, la Escuela de Medicina, el Museo Raimondi, la Biblioteca de Lima, que poseía una cifra estimada de unos 35 000 a 50 000 volúmenes, y la Universidad de San Marcos, donde se incautaron objetos y bienes científicos o culturales, tales como instrumentos, herramientas, mobiliario y libros, con el fin de ser llevados por vía marítima a Chile.

El Capitán Miguel Grau Seminario, vencedor en el Combate Naval de Iquique comandando el Huáscar, le envío una emotiva carta el 2 de junio de 1879, a la viuda de su adversario Carmela Carvajal, solo doce días después que el Capitán Arturo Prat Chacón, al mando de la Esmeralda.
A la cual ella posteriormente respondió.
Imágenes
Colocar imágenes de la fuente investigada en estos espacios.




Reseña Histórica de la fuente investigada.
(Debe destacar su importancia y características, según el tipo de fuente cultural del periodo al cual pertenece)
La resistencia peruana durante la ocupación chilena, fueron una serie de enfrentamientos entre guerrillas peruanas comandadas por caudillos locales, civiles o militares, que se enfrentaron a la escuadra chilena o a las tropas del ejército chileno en los territorios ocupados, luego de la batalla de Arica en 1880 y la batalla de Miraflores en 1881, durante la guerra del Pacífico.
Las acciones de la resistencia peruana hostigaron a columnas chilenas y en la costa logran hundir la goleta Covadonga en las costas de Chancay, al vapor Loa frente al Callao y algunas torpederas chilenas.

En la sierra peruana, algunas las guerrillas peruanas no usaron armas de fuego, sino galgas, rejones o huaracas.
Arribaron en dos envíos de la Intendencia General del Ejército, 103 grandes cajones y otros 80 bultos, que llegaron a la Universidad de Chile, siendo recibidos y catalogados por Ignacio Domeyko y Diego Barros Arana.
En agosto de 1881, se publicó el inventario realizado bajo el título «Lista de libros traídos de Perú», en el Diario Oficial.
 En el trayecto a Chile, varios textos de la biblioteca se extraviaron porque la prioridad era el armamento, quedando un buen número en manos de privados.
Luego de la guerra, Ricardo Palma informó en 1884 que quedaban poco más de 700 libros en la biblioteca y empezó a recolectar, casa por casa y casi en solitario y personalmente, los que se hallaban en poder de particulares en Lima. Posteriormente, el mismo año solicitó a Chile la devolución del material requisado, el cual tuvo eco en Santiago y, por orden del presidente Domingo Santa María, recibió la devolución de 10 000 libros para la Biblioteca de Lima.
CARTA DE GRAU
"Monitor "Huáscar", Pisagua, Junio 2 de 1879
Dignísima señora:
Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla.
En el combate naval del 21 próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la "Esmeralda", fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria.
Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.
Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.
Miguel Grau

Respuesta de Carmela Carvajal:
Valparaíso, 1° de Agosto de 1879
Señor don Miguel Grau.
Distinguido Señor:
Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del "Huáscar", en 2 de Junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted a acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraron sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable, por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, o consagradas por su martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.
Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, que sea mi intento inculpar al jefe del "Huáscar" de la muerte de mi esposo.
Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su Patria, como desastroso para mi corazón.
A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.
Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona, y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y affma. S.S.
Carmela Carvajal de Prat.

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